“Huevón ha alcanzado el pináculo del éxito en la jerga nacional, tan democráticamente que ni las más altas autoridades se han reprimido cuando la han necesitado, pues no hay expresión más rica en polisemia”

Tito Matamala, Chile Garabato

 

chile garabato¿Qué podría haber más profundamente nuestro que un garabato? ¿Son estas llamadas malas palabras fruto de los cambios y revoluciones sociales? ¿Hay algún vocablo más chileno que el “huevón“? Estas y otras preguntas relacionadas son las que intenta responder el escritor y periodista chileno, magíster en literatura hispánica, Tito Matamala en su libro Chile Garabato: Una Historia Contemporánea de las Malas Palabras de editorial Aguilar.

Recurriendo al devenir socioeconómico de nuestro país desde comienzo de los 70, remontándose a veces más atrás, Matamala nos hace ver cómo las comunicaciones sociales a lo largo de la historia han influido enormemente en el papel de estas palabras en nuestra sociedad. Ellas nos dictan y a la vez son un reflejo de lo que podemos decir tanto en privado, como en público, pero aunque no lo creamos, como nos plantea el escritor, el garabato ha sido muchas veces detonante de revoluciones sociales y cambios drásticos de nuestra cultura.

En un lenguaje fácil, ameno y no carente de humor, el trabajo nos lleva a conocer el por qué las palabras extraídas del español castizo se aceptan mejor socialmente que algunas formas venidas del Mapudungún que hemos transformado en garabatos y malas palabras y cómo estas se han hecho parte de aquel idioma secreto, y no tan secreto en nuestros días, que nos une y nos desune como país.

Pero no hay garabato más nuestro y con más contenido semántico y tantas categorías gramaticales dentro de nuestro discurso como  nuestro querido “huevón” y todas sus formas alternas de escritura. Ya sea como adjetivo, sustantivo y verbo, este garabato ha redefinido nuestra manera de comunicarnos. Matamala hace un exhaustivo análisis con correctas dosis de ironía y humor de este y otros garabatos y compara las voces del castellano de los conquistadores con respecto a nuestras voces nativas, haciendo uso de una gran cantidad de ejemplos salidos en la prensa, la televisión y las redes sociales.

Otro de los aspectos interesantes en su análisis de varios vocablos que nosotros consideramos malas palabras o garabatos, pero que de hecho no lo son tanto y cómo la mayoría de estas se encuentran en el querido Diccionario de la Real Academia de la Lengua.

¿Fue la dictadura militar un retroceso, uno de tantos, para una sociedad que estaba aceptando el garabato como parte de su devenir? ¿Hemos dejado de temerle al garabato y se ha convertido en una moda sin control en la televisión? Matamala se vale del contexto sociocultural para plantear sus trabajo y nos muestra que el garabato se ha transformado en un factor liberador para una sociedad que se vio silenciada por muchos años, catalizando la rabia y la represión del pueblo.

En resumen, un estudio ameno y entretenido, de fácil lectura, dirigido tanto a lingüistas como a público en general.

Erika Moreno I.

 

 

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