La película con la cual hago mi debut en este espacio es traída gracias a Netflix. Con un  previo estreno en Cannes (no exento de polémicas)  llegó a nuestro popular sistema de streaming  unas semanas después. Por lo tanto debemos admirarnos de la era en la que vivimos ahora. ¿Quién podría decir que un estreno de Cannes llega a tu televisor solo unas semanas después? No muchos.

Pero eso es lo que hace a Netflix la plataforma que es. El conocido servicio de streaming decidió darle un enorme presupuesto a Boong Joon-Ho, director de Mother (2009) y Snorpiercer (2013) y nos dio una película con un elenco de lujo. Una de las cosas que más llama la atención antes de ver Okja es que uno suele ver muy lejano –quizá ya no tanto- el hecho de que un director de Corea tenga un elenco con mucho Hollywood, pero eso es solo una de las cosas hermosas que se puede llegar a hacer con: 1) dinero 2) Netflix y 3) la idea y la libertad para desarrollarla. ¿El resultado? Una conmovedora historia de una protagonista que se hace cargo de sus responsabilidades y que busca como doblarle la mano a un sistema que sabemos que es imposible hacerlo, pero a la vez está el sueño de lograr esa justicia. Una hermosa fábula de reflexión acerca de la amistad y de que al final del día, el vínculo que tienes siempre saca lo mejor de nosotros.

En este caso, la película aborda el tema de la amistad. Uno de los conceptos sociales más magníficos y que sin embargo nosotros aún no logramos entender el poder que esta tiene en nuestra vida. O quizá si lo hacemos. Lo que muchas veces no nos preguntamos es ¿Qué estamos dispuestos a hacer por un amigo? En la sociedad, nos preguntan ¿Qué haríamos por la familia? Pero no así por los amigos. Y muchas veces, ambos términos amigo y familia van de la mano. Como este caso. Para poder llegar al ámbito quizá más social de la película debemos hablar un poquito de su trama.

Okja es una hermosa fábula de reflexión acerca de la amistad y de que al final del día, el vínculo que tienes siempre saca lo mejor de nosotros

La historia comienza en el lejano 2007, en que Nancy Mirando (Tilda Swinton) la jefa de la compañía Mirando ofrece el proyecto de un supercerdito que será la nueva gran apuesta de la industria alimenticia. Tal supercerdito fue encontrado en… ¡¡Chile!! (Si, en serio) Y serán destinados más de 20 de esos supercerditos a distintos granjeros para que los críen y finalmente regresen a casa y claro, sean distribuidos para ser alimento. Pasa el tiempo y llegamos a un ídilico paisaje lleno de montañas,  por las cuales pasean una niña y su “mascota”: Okja,  que viven su vida, comen, duermen juntas, se dicen cosas al oído, se abrazan y tienen un vínculo tan entrañable y puro y a la vez cotidiano que a uno se le rompe el corazón cuando viene este comité comandado por Johnny Wilcox (interpretado por Jake Gyllenhaal) el clásico doctor de animales/celebridad, a llevársela y cuando Mija descubre que no está… las cosas cambian. Y mucho.

En este punto es cuando se desarrolla el conflicto de la historia. Mija decide ir en busca de su amiga. Desafiando todo lo que sea necesario, se va a Seúl, rompe algunas reglas, PERSIGUE AL CAMIÓN QUE LLEVA A SU AMIGA, hasta que se topa con los animalistas hípsters anarcos más adorables comandados por Jay (Paul Dano) Red (Lilly Collins), K (Steven Yeun), Blonde y Silver que por supuesto, se hacen amigos de la protagonista, intentando salvar a Okja.

Hasta aquí, tenemos una trama interesante: una protagonista que está dispuesta a desafiar todo por su amiga, estos animalistas extremos hípsters adorables, y la maquinaria capitalista Mirando que busca al fin y al cabo vender su producto. Mija es una niña que asume su papel y responsabilidad con su amiga y lo va a lograr (o intentar) sin importar las consecuencias aunque en el camino se tope cara a cara con la peor faceta de toda esta industria alimenticia y de la indolencia de los seres humanos que están dedicados a esto.

No voy a seguir contando más para que lo descubran ustedes mismos en esta maravillosa película que nos tiene Netflix.

No obstante, si me voy a referir a algunos puntos, para poder recomendarla, porque es de esas películas que deben ser vistas para poder creer en la era que estamos viviendo.

1) La historia: Uno podría decir que es muy sencillo la historia de una niña y su mascota, es un concepto muy universal considerando que muchos ya tenemos al “regalón de la casa” esperándonos, y sea gato, perro o canario, es algo que nos da alegría en nuestro día a día. Aquí no es la excepción. El corazón de la historia radica en la amistad entre Mija y Okja y el viaje que hace la primera por salvar a la segunda. Aun cuando deba enfrentar lo peor del ser humano en el proceso.

2) El reparto: Esta película contó con un elenco de lujo. Tilda Swinton, Jake Gyllenhaal, Giancarlo Esposito, Paul Dano, Steven Yeun y Lilly Collins dan vida a estos personajes que son cada uno una posición distinta de ideas de lo que vemos en la actualidad. Y además, resultan simpáticos, Tilda Swinton supo crear a este personaje de empresaria que demuestra seguridad aunque por dentro se muera de miedo e intenta mostrar una cara amable del negocio que claramente no puede mostrar. Porque la industria alimenticia en lo que se refiere a animales… no es amable.  Esposito por su parte muestra a este empresario más frío que se muestra totalmente indiferente que es la manera más terrible de golpear a una persona. No con el odio, sino la indiferencia. Jale Gyllenhaal resulta hilarante como el Doctor Wilcox, el clásico doctor de la tele que aún cree en su poder de celebridad que aunque tuviera una forma de ver la vida, debió sacrificar sus ideales por alargar sus 15 minutos de fama que ya habían terminado. Es ahí cuando este personaje con todo su patetismo resulta bien perturbador.
Y finalmente mis animalistas hípsters anarquistas adorables que muestran esa pasión por lo que creen siguiendo sus reglas así como también rayando en el extremismo con negarse a cosas tan simples como comer porque la pieza de comida puede tener transgénicos. Todos en este elenco son una mezcla perfecta que te hace imbuirte mucho con la historia.

3) Las locaciones: Ver los hermosos paisajes de las montañas de Corea es un lujo por donde se vea, es ver tanto árbol, tanta naturaleza conmueve poder contemplarla. No muchos tenemos la suerte de vivir en ese paraíso.

4) El mensaje: La pregunta principal que me surgió al ir viendo esta película es: “¿Cómo entendemos la amistad?” La amistad es un concepto que usamos mucho, pero no nos detenemos tanto a pensar como la sentimos, la concebimos o la pensamos, sobre todo pensando en el sistema de vida tan apresurado e individualista en el que nos hemos sumido. Es un dicho muy conocido que “a la familia no la elegimos, a los amigos sí” Y está demasiado reflejado aquí. Mija tiene a su abuelo, pero Okja también lo es, es con quien pasa la mayoría de su tiempo y disfrutan de una relación entrañable, se abrazan, se cuidan la una a la otra, y ves que ese cariño es tan genuino que cuando se la llevan, Mija podría bien quedarse con su abuelo, resignada. Pero ella decide que no. Que va a ir a donde sea que tenga que ir y volverá con su amiga. Ves que ella enfrenta puertas, secretarias, camiones, viajes, violencia y ser enfrentada a la peor cara de nosotros como raza humana: el que al otro no le importe lo que sientas o pienses, porque al fin y al cabo lo que está haciendo esa persona es el negocio. Y te lo muestran de manera tan cruda que se vuelve un golpe terrible a nuestra sensibilidad, pero es justamente por eso que es tan buena esta película, porque nos muestra la pureza y la bondad que poseemos como seres humanos a la vez que nos expone de la crueldad e indiferencia que somos capaces de tener. Hay escenas que probablemente sean terribles de mirar, pero a la vez, debemos pensar que dentro de nosotros hay luz y oscuridad, y en todo momento debemos escoger a cual le hacemos caso para hacer de este un mundo mejor, y ¿Quiénes nos hacen ser mejores? Nuestros amigos, porque es un amor tan puro que puede perdurar la vida entera.

Lo que les quiero decir, es que vean esta película, primero porque existe, y a través de nuestro visionado les damos apoyo a que otro cineasta con sus ideas nos venga a contar una historia, que harta falta que nos hace.

En una era en que las carteleras están dominadas por franquicias, de contar la secuela numero 15 de un universo cohesionado o armar más universos cohesionados. Okja es un regalo que es como que un abuelito se sentara y te dijera antes de dormir: “ven, acércate. Voy a contarte una historia”. Y la historia que puede que el protagonista tome una cara diferente o el amigo sea, no un supercerdito, sino un perro o un extraterrestre. Quizá después de unas cuantas veces, aquellas historias que te contaban se tornen aburridas, pero, siempre tienen un encanto que te hace escucharlas, sobre todo porque hay una lección que aprender. Y, aunque suene repetido en estas historias, esas son, queridos amigos los relatos que valen la pena escuchar una y otra vez.

Kobato

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