Cuando pensamos en Steven Spielberg, lo más probable es que se nos vengan muchas películas a la cabeza. Después de todo, Don Steven es uno de los directores más prolíficos de Hollywood que siempre tiene algún proyecto y nos ha mostrado desde relatos más enternecedores como Hook, a cosas más personales como La Lista de Schindler, pasando por Inteligencia Artificial, y E.T, por nombrar solo algunas. Pronto también estaremos hablando de Ready Player one, pero, aún falta mis queridos querubines, aún falta. Pero por ahora vamos a hablar de The Post que es la película con la que vuelve a posar su mirada sobre hechos históricos de su país, los Estados Unidos. Eso es algo que siempre ha marcado la carrera de Spielberg, volver sobre la historia de su país, ya lo hemos visto con Lincoln de la cual que declaró a una entrevista: “A mí me obsesiona cada película, y por eso cavo en busca de la verdad en todas mis historias. Por suerte, no trabajo para ganarme la vida, no lo necesito, y solo escojo historias que me inspiran y que quiero compartir. Pero Lincoln… el presidente Lincoln me obsesiona desde que tenía seis años”.

Por lo tanto, siguiendo el plan de llevar al cine los hechos históricos, no era extraño que la más reciente obsesión de Spielberg fuera algo que sucedió hacia la lejana década de los 70’s.
En este caso los temas que se tocan están libertad de prensa, la solidaridad y el deber ser.
The Post, o Los secretos del Pentágono como la conocemos en esta región relata los tensos días que en 1971 llevaron a la decisión de The Washington Post de publicar los Documentos del Pentágono, la historia secreta del Gobierno acerca de la guerra de Vietnam. The New York Times había revelado la noticia, pero le prohibieron publicar todos los documentos después de que la administración de Nixon ganara un juicio en los tribunales.
Estos “papeles” por supuesto que no dejan bien parado a nadie, pero ése no es el problema que enfrenta Ben Bradlee, el editor del Washington Post (Tom Hanks) ni la propietaria Katherine Graham (Meryl Streep). El verdadero problema es que existe un costado legal que va más allá del deseo o el deber que sienten como periodistas. Desgraciadamente en ese entonces, el Post no atravesaba su mejor momento económico, sus acciones estaban a la venta y es más, eran muchos los bancos e instituciones que no iban a estar del lado de un diario que se enfrentaba al gobierno de turno. Algo que ha ido cambiando a través de los años.


Se debe agregar también que una revisión de este hecho ya se había mostrado antes, en Todos los hombres del presidente (1976). Dirigida por Alan Pakula, protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman como Bob Woodward y Carl Bernstein, contaba los entretelones de la publicación del escándalo Watergate, que terminó con la renuncia del presidente Nixon. Y tenía a Jason Robards en el papel de Bradlee. Pero no mencionan la labor de Katherine Graham, sin embargo es aquí donde ella toma el papel central. Streep en una entrevista al Clarín al hablar de su rol en la historia ella declara: “Katherine Graham fue producto de su época. Era toda la cultura que socavaba a las mujeres, sobre todo a las que pudieron haber tenido más capacidad de acción: mujeres adineradas y muy educadas con todas las oportunidades para encargarse de puestos importantes en la vida, pero que se quedaron atrás. Cuanto más leía sobre ella, más pensaba: “¿Quién crees que estás tratando de ser… Katharine Graham?”. Era muy considerada, de principios sólidos y astuta de la manera en que las mujeres debían serlo cuando se les consideraba socialmente secundarias.”


Spielberg además reúne en un set a nada más y nada menos que un par de leyendas vivientes de la actuación como Meryl Streep y Tom Hanks. Ambos coinciden con que la película no solo trata de algo que ocurrió hace 40 años, sino que también tiene un eco con la realidad actual considerando los escándalos que han rondado por Hollywood desde el caso Weinstein y tantos otros más y también si tenemos en cuenta que el periodismo desde la llegada de la administración de Trump ha sido enfrentada al veto del presidente y de sus constantes tweets emplazándolos con su ya conocido término: “fake news” (noticias falsas). Ante eso Hanks reflexiona a una entrevista para Clarín: “Lo que sucede actualmente es esa guerrilla contra la Primera Enmienda. Es la idea que ahora varias personas en altos mandos de la administración actual han expresado verbalmente, sobre que existen los “hechos alternativos”. Valida lo que es evidentemente falso, aquello que los mismos comunicadores saben que es falso y, peor aún, saben que no está confirmado y que es burdo. Y en esa realidad llega casi el mismo mensaje: “No dejen que averigüen la verdad porque, de ser así, no podremos quedarnos en el poder”. Todas las cosas que estaban pasando no pasaron inadvertidas para ninguno de nosotros.”
El llamado final de esta película es a no dejar de buscar la verdad. Y que para entender nuestro momento actual, es necesario volver sobre nuestra historia. Algo que no solo es aplicable para una realidad como la de Estados Unidos sino que para la de todos.
Esa es una de las razones para ir a verla, pensarla, debatirla y llegar a nuestras propias conclusiones.

 

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