Esta nota contiene información general y análisis de cómics, y comprende del 01 al 04.

 

Si llegaste aquí por primera vez, te recomiendo que leas la nota anterior sobre el universo IDW, y cómo es que haré los análisis de cómics.

Antes de comenzar, es importante recordar algo que será ley a partir de ahora: IDW es un nuevo canon y no depende de otros, por lo que, si eres alérgico a los cambios, te recomiendo un buen antihistamínico.

 

 

¿Quién es Megatron, y cómo se convirtió en el tirano opresor a quién tantos temen, respetan o veneran?

Siempre hubo paz antes de la guerra. Pero que no exista guerra, no significa que el mundo esté funcionando como debería, y eso se muestra en esta historia, desde el principio. Cybertron es gobernado por un senado arcaico, arrogante, dictatorial, controlador y temeroso del cambio, aunque proyectan una imagen paternalista, en el tono de “Hacemos lo que hacemos porque es lo mejor para ustedes”.

Un Cybertron controlado con puño de hierro, bajo una apariencia de normalidad, en donde los habitantes ya han sido estratificados y los poderosos no están dispuestos a perder ese poder; algo así como nuestra sociedad, realmente; al mismo tiempo, podemos ver un planeta en la cima de su avance tecnológico, con una ciudad poblada de enormes edificios, carreteras aéreas, puertos de descenso para las naves que circulan de forma habitual, y anuncios en tres dimensiones de cuanta cosa puedan imaginar, dando tiempo para incluir pequeños huevos de pascua que dicen mucho: Kremzeek hace su aparición en un cartel, y en otro tenemos a una sexy fembot que sería oficialmente la primera que veremos en estas páginas. Todo esto se sustenta en el energon, combustible y sangre de los cybertronianos, el que es sacado de las minas, en donde podemos ver la otra cara de la moneda: pobreza, rusticidad, y transformers asignados para ciertos deberes, sin poder decidir sobre su destino. Cabe destacar que ya para este momento, el energon está proyectando escasez, pero no se ha llegado a un límite.

Pero como sucede casi siempre que existe una sociedad totalitaria, los excesos de los poderosos llevan a los débiles a querer terminar con esa situación, y a ellos mismos a cometer errores, confiando en que su poder y presencia bastan para contener cualquier potencial peligro; es en este marco que el senador Decimus visita una mina para dar aviso de que esta será cerrada, lo que desde luego no es del gusto de los mineros, quienes deducen con rapidez que no es un cierre por reestructuración, sino un modo de quitarlos del camino para automatizar, quedándose con un mejor margen de ganancia y sumiéndolos en una situación peor. Se arma una revuelta, matan a uno, y uno de los otros se enfurece, cargando con todo contra el principal de los guardias del senador y lanzándole un hacha a este, dejándolo malherido, justo antes de ser controlado por la fuerza junto a los otros. Esto podría parecer el fin de la revuelta, pero en realidad, fue el inicio de una llama que ardería más que ninguna.

 

 

Con un senador desaparecido tras estos eventos, el grupo de revoltosos escapa en una nave, sumergiéndose en las zonas de cybertron que sean más apropiadas; Sentinel prime es avisado de lo que está sucediendo, pero el duro líder no parece tener tiempo para asuntos menores y deja todo en manos de Prowl.

Nuestro grupo de renegados han pasado a estar en Kaon, en donde se desarrollan arenas de combate bajo la premisa básica de ganar o morir, y desde luego existiendo mucho público y un rentable negocio de apuestas. El novato demuestra poder y capacidad de estrategia, por lo que no tarda en llamar la atención, y que su nombre empiece a ser recordado por muchos: Megatron.

 

 

De forma paralela, la fama del otrora minero se expande, y la preocupación del senado aumenta, ya que están en riesgo de que ese poder en apariencia insignificante, se transforme en algo que no puedan controlar, lo que lleva al arrogante de Sentinel prime a programar grupos de búsqueda que localicen la arena, terminen con el espectáculo, y capturen al llamativo tanque.

Pero las cosas están en movimiento también en los oscuros pasajes de la ciudad, y Megatron recibe la ayuda de Soundwave para agregar mejoras y tecnología, y la de Swindle para contactar a los seekers, iniciando un plan que excede a la arena, algo que dejará una huella imborrable en la raza, y en el planeta; reúne a todos los que puede, exclama con fervor un discurso en contra de las clases y el dominio absoluto del concilio, y termina encerrado junto con los otros bajo el control del concilio y sus oficiales de seguridad.

Fin de la revuelta.

 

No, no lo es, porque demostrando lo buen estratega que ha llegado a ser, Megatron revela que ese siempre fue su plan, ya que al estar prisionero en la ciudad, tiene la oportunidad de poner en práctica la etapa más arriesgada de su plan, en donde Starscream usa sus dotes de traidor para aparentar volverse en su contra, y Soundwave es liberado por misteriosos artificios que le dan el momento y lugar para interceptar las comunicaciones en el lugar; con el elemento sorpresa, los predacons, stunticons, terrorcons y muchos más en favor de los recién liberados, las defensas caen, y Megatron y sus recientemente bautizados decepticons surgen como una marea dispuesta a asolar todo territorio que se oponga a ellos.

 

 

Sentinel prime hace una nueva y espectacular aparición usando el Apex armor, cosa que sólo sirvió para aumentar la humillación de su derrota, y magnificar el recién ganado poder de los decepticons, y la megalomanía de un Megatron que saborea por primera vez la oportunidad de tenerlo todo.

Con este final impactante comienza la historia de los transformes, una historia que nos muestra cómo un minero se convirtió en renegado, un renegado en líder subversivo, y ese líder, en tirano.

 

En el apartado técnico, sabemos que fue escrito por Eric Holmes, con arte de Alex Milne, insigne escritor de cómics que ya había trabajado antes en Transformers para Dreamwave y cómics relacionados con las películas, color de Josh Perez, de larga trayectoria en Dreamwave e IDW, y asistencia de Zac Atkinson, más la participación de Marcelo Matere.

 

Es interesante cómo IDW nos presenta una historia con un fuerte mensaje político, social e ideológico, detrás de una historia que muchos podrían relacionar con algo completamente infantil, pero es ahí donde reside principalmente el éxito de estos cómics, en que pueden construir un universo y a sus habitantes no desde lo estético, sino desde el interior, creando personajes tridimensionales que piensan, sienten y pueden tomar decisiones; es aquí donde vemos la corrupción de una sociedad donde los líderes se han acostumbrado demasiado al poder, y donde los menos favorecidos comienzan a ver cómo salir de un metafórico pozo que los mantiene en un status quo que no los beneficia, amén de los negociantes y trepadores que ven en una guerra la mejor oportunidad para lograr sus objetivos. Gracias a estas páginas podemos debatir si Megatron es un villano, o si sus acciones son correctas, incluso si puede estar en lo cierto, y equivocado a la vez. Una vez que conocemos a los personajes, podemos entender mucho de los simbolismos impresos en estas páginas, y de los que hay muchos; el contraste entre los metalizados brillantes y colores vibrantes del senado y los grises desgastados y metales oxidados en Kaon, donde se libra la última batalla. El diseño de personajes es muy estilo mecha, con fuselajes que dejan ver parte sólo de las articulaciones, enseñando que el “esqueleto” está recubierto de capas de metal al igual que los aviones de nuestro mundo. Los modos alternos son obviamente cybertronianos, pero no se guardan en referencias a otras interpretaciones, por lo que es muy interesante de ver cada una de las apariencias; en cuanto a los rostros, a pesar del gran detalle, son muy expresivos y tienen ojos o visores que destellan en todo momento. En conjunto, a veces pueden verse un poco sobresaturados, pero por lo general es sólido, y las secuencias de pelea son atractivas.

 

Participaciones y cameos

 

 

Cy kill, de los Gobots, es el derrotado (y asesinado) rival de Megatron en la arena, mientras que Crasher está en el lugar. También podemos ver entre el público o los amigotes de los organizadores a Sunstreaker, Rumble, Frenzy, Full tilt, algunos seekers, alguien que parece Jetfire, Spyglass y Slugslinger, predacons y terrorcons, entre otros. Por otro lado, en las sesiones del senado, podemos ver a asistentes como Roadbuster, Hound, aerialbots, Whirl, Blaster, algunos technobots, Elita, Bee, Orion, Cliffjumper, Red alert y Jazz.

 

Curiosidades técnicas

 

El Apex armor es un sistema de ataque y control controlado a distancia y semi independiente, que funciona como armadura, pero no deja todos los controles en manos del portador del gran armatoste, sino que depende de la asistencia de algunos oficiales ubicados en puntos estratégicos.

Los Gobots que aparecen aquí, tienen un motivo, y es que Hasbro adiquirió los derechos sobre ellos, pero hay un caos de adquisición de derechos entre Hasbro, Bandai y Takara, por lo que las referencias son más bien visuales y al momento es improbable que se traduzcan en figuras. Originalmente la serie es japonesa bajo el nombre de Machine robo, sucediendo en 1984 que Tonka compra los derechos a Bandai para fabricar figuras; la serie y línea de figuras tuvieron un éxito moderado, pero nunca pudieron alcanzar el arrollador paso de los transformers de Hasbro. El punto es que en los noventa, Hasbro compró Tonka, por lo que los gobots debieron pasar a ser parte de ellos, y prueba es que Tonka tiene una línea de figuras que se llaman gobots, y en transformers se han usado varios de los nombres; esto debería solucionar todos los problemas, excepto que en asuntos de licencias la historia es mucho más compleja: Hasbro tiene los derechos de la propiedad intelectual de la serie, sus personajes y aspecto, pero los derechos de la serie son de Warner, y los de las figuras son de Bandai. Todo esto significa que Hasbro puede poner a los personajes en su universo pero no hacer una serie con ellos, Warner puede emitir la serie si quiere pero no hacer otra, y Bandai puede fabricar nuevas figuras pero no con los nombres correctos. ¿Complicado?

 

La frase de hoy “Tu derrota importará, cuando vean lo que te he hecho”

 

Figuras

 

Si bien este no es el motivo de esta sección, no podemos pasar por ella sin hablar de las figuras que pueden existir; aunque en este caso son escasas, y en las oficiales no tenemos ninguna que represente a los personajes que hemos visto en estas páginas, sí hay algo por parte de la empresa Mastermind creations, quien ha producido este no-Megatron minero, que incluye las partes para cambiar su configuración según lo que vimos en el cómic; esta figura está orientada al público adulto y coleccionista.

 

 

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Nos leemos en pocos días en el siguiente análisis: Spotlight Blurr & Orion.

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