Se viene el estreno de “Jurassic World: El Reino Caído” y, como todo fanático de la franquicia, estoy ansioso por ver los nuevos sucesos e historias que nos prepara el parque de diversiones más extremo y maravillosamente peligroso del mundo.  Pero con estas ansias, fue imposible no recordar dónde nació todo, queriendo revivir todo desde la Isla Nublar y el primer parque con su desastroso  (y maravilloso) primer encuentro.

Jurassic Park debió ser mi película favorita de cuando era niño y contaba con unos 10 años, sin mencionar que era de los que “rayaba” con los dinosaurios, leyendo y consumiendo enciclopedias dedicadas al tema con cada cereal con leche al desayuno.  Amaba verlos e imaginarlos rugir en su tierra antigua. Es por eso que cuando mis padres me mostraron Jurassic Park, cuando tenía 7 años, yo quedé loco.
La película cambió mi vida en muchos aspectos a esa edad, y sigue siendo uno de los films que más cariño le tengo en la historia.

Ahora, después de 25 años de su estreno y a 22 de que la vi por primera vez, decidí volver a verla, volver a visitar la isla junto al Dr. Grant y compañía.  Y si hay una de las cosas que me sigue sorprendiendo, es lo bien que ha envejecido esta película.

Y es que Steven Spielberg no solo nos regaló una maravilla de película desde el aspecto de guion y de imaginación de mundo, si no que desde el aspecto técnico e imágenes memorables: el rugido del Tiranosaurio, las puertas del parque, los braquiosaurios caminando en manada.  Todo esto logrado a través de una fusión maestra entre efectos especiales digitales y efectos prácticos. Y es que con un presupuesto de  US $ 63 millones, Spielberg y George Lucas  (con su empresa ILM)  crearon los efectos especiales que hasta el día de hoy destacan por su credibilidad, llegando a superar en su calidad a muchas otras películas que incluso después de 10 años de avances, han sido incapaces de siquiera acercarse a la maestría de aquellos efectos.
Los dinosaurios me parecen tan reales como cuando los vi por primera vez, manteniendo la ilusión viva de que los titanes del pasado caminan entre nosotros.

Una de las cosas que más me tiene motivado a ver esta nueva entrega de la franquicia “Jurásica” es que para este film, el director Juan Antonio Bayona, decidió usar efectos prácticos, como los animatronics, para darle esa misma sensación de realismo que aún tiene la primera entrega.

Y es que de alguna manera Jurassic Park cimentó en nuestras cabezas como se ve un dinosaurio “real” en el cine, mas allá de que ha habido grandes avances y nuevos descubrimientos sobre estos maravillosos seres  y cómo se veían realmente en su época, los estudios de cine siguen mostrándonos los diseños usados en Jurassic Park: animales gigantes con escamas de reptil, muchas veces con los mismos gruñidos y rugidos.  Y eso es simplemente así. Ya sea por la genialidad del equipo de Spielberg y su imaginación, o por la pereza de los estudios, los dinosaurios que vemos hasta el día de hoy, son los mismos de Jurassic Park.

Jurassic Park es simplemente un icono colectivo, el círculo rojo con la silueta del esqueleto de un Tiranosaurio debe ser uno de los logos más reconocidos del mundo y la banda sonora de John Williams debe ser una de las más reconocibles en la historia del cine. Y es porque no solo a nivel de entretenimiento, si no que a nivel cultural, marcó no solo a una, sino que a muchas generaciones que han tenido la fortuna de verse expuestas a esta obra.

 

En lo personal, cuando niño quería ser paleontólogo, muchas de mis tardes las pasaba desenterrando y cavando la tierra con la esperanza de encontrar un hueso de dinosaurio. Así como yo, sé que hay muchos que sí lograron ser paleontólogos  y que en parte, pueden haberse visto inspirados por esa película.

Después de todo, detrás de todos los efectos especiales y aventuras que nos entrega el film, hay un mensaje de respeto a la naturaleza y de humildad como especie que debiésemos poner en práctica.

Pero si hay algo que es seguro es que Jurassic Park a estas alturas ya no es solo una película, sino que es un legado de la cultura pop, tan fuerte y potente como Superman o Star Wars. Y debe ser celebrado y agradecido.  Y es de esperar que las próximas entregas lleguen a acercarse un poco más que las que han salido hasta ahora.

Jurassic World: El Reino Caído se estrena en 21 de Junio en Cines Chilenos.

 

 

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