Finalmente está aquí. El policía metálico más poderoso de la Cultura Popular ha regresado, en forma de remake (¿O reboot? Bueno, eso que pasa cuando a un estudio se le acaban las ideas. Quién entiende a estas alturas). Causó polémica desde el comienzo, y al fin salimos de la duda… ¿Cómo llega Robocop al Siglo XXI? Te lo contamos aquí, sin spoilers ni verdad absoluta.

resized_625x300_afiche_robocopPara hablar de “Robocop”  con justicia, habría que dividir este comentario en dos secciones. La primera, una reseña objetiva de esta cinta de 2014, vista con los ojos de alguien que nunca ha entrado al universo de Robocop. La segunda, menos pensada, más emocional pero necesaria; la inevitable comparación con la cinta original, odiosa pero pertinente. Partiendo por la primera, tenemos una aventura de ciencia ficción capitaneada por el talentosísimo director José Padilha, cuya “Elite Squad” rompió todos los records de taquilla en Brasil. Bajo su cargo, un elenco de grandes nombres presenta la historia de OmniCorp, una multinacional que quiere importar a Estados Unidos la tecnología robótica con la que ha “pacificado” el Medio Oriente. Sin embargo, la opinión pública no confía en un robot armado y el Presidente Sellars (Michael Keaton, a quien nos da mucho gusto tener de vuelta) decide montar una maniobra publicitaria perfecta para ganarse la confianza del pueblo: un hombre dentro de una maquina. Alex Murphy (Joel Kinnaman, correcto en su primer rol protagónico), un policía de Detroit victima de un atentado criminal, se convierte en el candidato perfecto para el experimento del Dr. Norton (Gary Oldman, que siempre le pone pino) de crear al Policía del Futuro, mitad hombre, mitad maquina, y poner a OmniCorp a la cabeza de la seguridad nacional. La cinta tiene buenas cuotas de acción, y el dilema de Murphy luchando por conservar su humanidad entretiene lo suficiente. Obviando un tercer acto y desenlace más bien flojos y algo injustificados, se podría decir que “Robocop”, vista como cinta de acción, es dinámica y cumple. Lamentablemente, conocemos la otra película llamada “Robocop”, y ahí comienzan los serios problemas. No son los pequeños detalles quisquillosos de ñoño llorón, como la tontera de que Robocop sea de color negro (de hecho, la cinta es bastante atractiva en lo visual), que su fiel compañera Lewis sea un hombre o que no estén las legendarias directrices de OCP (aunque esas si las extrañé). Es algo en el espíritu detrás de la cinta que está totalmente ausente en esta estéril versión: una visión crítica, sucia, oscura de la sociedad, la empresa privada, la tecnología y el mercantilismo. ¿Recuerdan esa siniestra OCP que asesinaba a sus empleados ineficaces, trataba con asesinos y buscaba crear una utopía fascista llamada Delta City sobre las ruinas de Detroit? Bueno… nada de eso encontrarás aquí. Sólo una empresa culpable de hacer lo mismo que hace cualquier empresa grande: lobby, publicidad engañosa y tener pocos escrúpulos. ¿Recuerdas a esa Detroit derruida, violenta, que por más de un momento hacía justificar las acciones brutales de OCP y la existencia misma de Robocop? No la encontrarás aquí. Ni sangre (prácticamente ni una sola gota), ni lenguaje vulgar. “Robocop” (2014) es una visión PG-Familiar de un oscuro thriller tecnológico de los ochenta… No es una mala película, sólo simplemente una sombra de la ingeniosa y choqueante reflexión que la origina.

La prueba máxima es ella misma: la cinta original inspiró esta algo innecesaria revisión, mientras nadie se molestaría en recordar mucho esta. Eso lo dice todo.

“Robocop”, en cartelera desde el 13 de Febrero en los cines del país. Vela, coméntala y recuerda nuestro consejo: sé siempre tu propio crítico.

Inti Carrizo-Ortiz

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